Mostrando entradas con la etiqueta acúfenos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta acúfenos. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de octubre de 2013

66º Congreso Aniversario de la F.A.S.O.

faso

El Comité Ejecutivo de la Federación Argentina de Sociedades de Otorrinolaringología (F.A.S.O.) organiza el 66º Congreso Aniversario de la FASO.

Auspiciado por las Sociedades Federadas, Filiales y Adherentes que conforman la Federación.
Fecha: Se llevará a cabo los días 27, 28 y 29 de Noviembre de 2013-
Sede: Tanto las sesiones científicas como la exposición comercial se desarrollarán en los salones del
Hotel Costa Galana
Bvd. Patricio Peralta Ramos 5725 Boulevard Marítimo Patricio Peralta Ramos 5725, Mar del Plata, Buenos Aires 0223 410-5000


El jueves 28-11-2013, a las 18.10 horas la Dra. Claudia Barros Cohelo (de la Universidad de Sao Paulo, Brasil y de la Universidad de Iowa, USA) y el Dr. Dario Roitman (UBA), brindaran una conferencia relacionada con la tematica de los acúfenos

sábado, 24 de agosto de 2013

Acúfenos en las noticias: "El lenguado Menier"

La comida de los sábados

Es la última vez que entran lenguados en mi casa y que yo entro en Internet para buscar una receta



Imagen: TOMÁS ONDARRA

Estaba buscando en Internet la receta del lenguado menier, cuando caí en un foro de afectados por el síndrome de ménière.

Pinché un caso y otro y otro y a las 12 del mediodía aún estaba leyendo historias increíbles de gente que escuchaba acúfenos y tinnitus, que así se llaman esos ruidos, y que sentían vértigos y náuseas desde la mañana hasta la noche. Los acúfenos y los tinnitus, nombres que suenan a insectos de la era precámbrica, vienen del interior de la bóveda craneal, de lo más profundo de la calavera, de modo que no te sirve de nada cagarte en el vecino de arriba ni llamar al 112.

El síndrome aparece de repente y desaparece de súbito al cabo de tres o cuatro años, a veces cinco o seis, como si se hubieran largado a otra cabeza.

Los médicos no tienen ni idea del origen ni del desorigen de este conjunto atroz de síntomas. Aconsejan vasodilatadores, yoga, ejercicio físico, sodio, pero da la impresión de que lo aconsejan por aconsejar, como para hacer tiempo mientras el puto síndrome encuentra un cerebro más atractivo al que okupar tras dar una patada en el encéfalo.

A mí, dice uno de los participantes en el foro, me desapareció un día, debajo de la ducha.

Acababa de enjabonarme el pelo, cuando noté que me faltaba algo y lo que me faltaba era el tinnitus. Salí de la bañera a ciegas, me detuve frente al espejo, con la cabeza sin aclarar en todos los sentidos, pues ni me había quitado el champú ni se me había ido la confusión, y esperé ansioso el regreso de los zumbidos, pero no regresaron.

A mí, cuenta un tal Pedro Solipsista, de Soria, me desapareció el vértigo mientras me masturbaba, cuando estaba a punto de eyacular, y se me cortó el rollo, me corrí hacia dentro, como los budistas.

Había historias para todos los gustos, para todos los disgustos más bien, pero a mí me esperaban los lenguados en la cocina y a las dos, como todos los sábados, venían a comer mis suegros.
Me lo recordó mi mujer:
—¿Pero qué haces todavía en el ordenador? A los lenguados se los van a comer las moscas.
—Estoy repasando la receta del menier, que hace siglos que no lo hago —dije yo.
La verdad es que el lenguado menier está tirado, su secreto es la salsa, a base de cilantro (mejor que el perejil), zumo de limón, mantequilla, y un poco de sal, todo ello mezclado en el aceite donde previamente se han freído o frito los lenguados debidamente sazonados.

A lo que íbamos es que había en el foro de los afectados una murciana a la que habían atacado los vértigos y los acúfenos por primera vez mientras preparaba un lenguado a la menier para sus suegros.

—No sé —añadía la pobre mujer— si fue por la asociación entre una palabra y otra, que son tan parecidas, si fue porque odio a mis suegros, o porque soy un poco aprensiva, no sé, no sé, el caso es que estaba enharinando los peces cuando la cocina comenzó a dar vueltas y como aquello no me había ocurrido nunca creí que se acababa el mundo, o que se acababa Murcia al menos. Pero ni el mundo ni Murcia se acabaron, me acabé yo, porque esto es una mierda de vida.

Yo me había puesto un poco en guardia leyendo las historias de los unos y de los otros mientras los lenguados, con este calor, se pudrían sobre la encimera de la cocina.

En esto, me pareció escuchar dentro de mi cabeza un ruido pequeño, como de alguien que intentara forzar un candado con una horquilla.

Me levanté pálido, como un actor del teatro chino (o japonés, ahora no caigo), y le dije a mi mujer que los lenguados que los hiciera ella.
—¿Y eso?— preguntó extrañada, porque los sábados siempre cocino yo.
—Porque estoy hasta los huevos de cocinar para tus padres— le dije.
Sorprendida por aquel cambio de carácter, pues soy de natural pacífico, dijo que bueno que los haría ella, pero que le diera yo las instrucciones porque jamás los había hecho al síndrome ménière.

—No son al síndrome ménière, idiota, son a la menier, sencillamente. Lo del síndrome es otra cosa.
Así que me senté a la mesa de la cocina con un vaso de vino blanco y le fui diciendo haz esto, haz lo otro, y cuando la salsa comenzó a emulsionar, ¡zas!, el candado de dentro de la cabeza se abrió y cesaron los ruidos.
—¡Qué bien!— dije.
—¡Qué bien qué!— dijo ella.
—Nada, esto de que cocinen para uno.
Total, que le salieron mejor que a mí y nos los comimos muy a gusto, en compañía de los padres de ella, que son gente muy civilizada. Hasta el momento estamos todos sanos, todos bien, a gusto con nuestros trabajos y nuestras vidas, pero es la última vez que entran lenguados en mi casa y que yo entro en Internet para buscar una receta.

Fuente: Diario El País, España
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/08/16/actualidad/1376666740_599753.html

sábado, 6 de julio de 2013

Acúfenos/ seccion acúfenos en las artes: Literatura: libro Diario de un cuerpo de Daniel Pennac

Las aventuras de un cuerpo

Daniel Pennac ha escrito un libro apasionante y muy inteligente en el que un hombre no nos cuenta su vida sino que una vida nos va contando al hombre que la porta


El protagonista del libro de Pennac habla, escribe y lleva un diario. / Carls Mydans

Diario de un cuerpo. Daniel Pennac. Traducción de Manuel Serrat Crespo. Mondadori. Barcelona, 2012. 329 páginas. 21.90 euros. (electrónico: 13,99)
Las aventuras que tiene el protagonista del último libro de Daniel Pennac (Casablanca, 1944) están al alcance de cualquiera: la fiebre, los mocos, los vómitos, mear, cagar, masturbarse, trepar a los árboles, boxear, bailar, escupir, saborear un café, lavarse, la angustia, el sexo, la paternidad, bostezar, callos, pólipos, acúfenos, anemia, herpes, olvidos, cataratas, cicatrices, operaciones quirúrgicas, un dedo roto, el miedo, una cistografía, un bloqueo vesical, una sonda portátil, el cáncer o la agonía que precede a la muerte.

Aventuras, como se ve, que suceden en un territorio tan cercano, tan limítrofe con las fronteras de la piel, que creemos saber de qué van o en las que, al menos, no tenemos la sensación de estar perdidos como si de una selva o un océano se tratara.

Lo que Pennac, sin embargo, se propone con Diario de un cuerpo es mostrar hasta qué punto estas aventuras tienen lugar en nosotros sin que las atendamos como se merecen, es decir, sin pararnos a aprender el lenguaje con el que nos interpelan.

Y puesto que el cuerpo habla, también puede escribir y llevar un diario. Eso es lo que ha hecho Pennac: poner el cuerpo de un varón nacido en 1923, cuando referirse al cuerpo era tabú, a reflexionar en voz alta desde que tiene 12 años hasta que cumple los 87 y fallece en 2010, época en la que el tabú es no referirse obsesivamente al cuerpo como único centro válido de producción de sentido.

Un cuerpo que, en este libro, provoca sensaciones pero también metáforas. Un cuerpo que desconfía de una imaginación que a su vez desconfía del cuerpo.

Un cuerpo que envía el diario que va escribiendo, este libro que Pennac pone en nuestras manos, como embajador ante su espíritu.

Un cuerpo que se pregunta sucesivamente si el alma no estará en la mierda, en los testículos o en los huesos.

Un cuerpo que aprende a dominar el miedo a medida que aprende a aprender (una de las especialidades de Pennac, como demostró en esos dos libros asombrosos que son Como una novela y Mal de escuela) y, con ello, a disfrutar del mundo.
Un cuerpo que odia la religión del cuerpo (que es la del no-cuerpo, la del cuerpo tachado o banalizado o incomprendido) del deporte, la pornografía o la moda.

Un cuerpo que es inocente por más que buena parte de las teorías médicas o filosóficas sobre él le hayan acusado a lo largo de la Historia de innumerables faltas.

Un cuerpo que se olvida de sí mismo, y entonces desaparece del diario, en momentos de máxima alerta: cuando se enamora, cuando se enrola en la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la vejez comienza a hacer estragos en él.

Un cuerpo que se mira al espejo: a los 12 años no ve nada, a los 13 se desnuda y se compara con una lámina anatómica, a los 14 sus reflejos le parecen sospechosos, a los 19 tiene aspecto de diccionario, a los 27 se da cuenta de que nunca se ha mirado realmente en un espejo, a los 62 sorprende a su nieto mirándose en él como si fuera un espejo.
Pennac pone el cuerpo de un varón nacido en 1923, cuando referirse al cuerpo era tabú, a reflexionar hasta que fallece en 2010, época en la que el tabú es no referirse obsesivamente al cuerpo.

Con estos elementos Pennac ha construido un libro apasionante y muy inteligente donde un hombre no nos cuenta su vida sino que una vida nos va contando al hombre que la porta.

Una autobiografía desde dentro, desde las sensaciones, o, para ser más exactos, hacia adentro, hacia esa cueva donde los instintos, los músculos, los nervios o las venas sabrán traducirla a su idioma físico sin dejarse seducir por las múltiples pretensiones metafísicas que flotan alrededor de los seres humanos.

Es por eso que lo que vamos sabiendo de las personas y de los hechos que aparecen en Diario de un cuerpo pone en tensión tanto nuestra capacidad intelectiva, que se implica en la narración como si de una novela más se tratara, como nuestro propio cuerpo, que reacciona (con pudor, con asco, con aprensión, con hipocondría, con deseo, con hambre, con terror, con alegría, con pena) a las distintas entradas del libro.

Esto es, creo, uno de los grandes aciertos de Pennac: que el cuerpo rompa su silencio sin ánimo de vengarse de aquellos que, desde la moral o la sociología, le han impuesto ese silencio.

El cuerpo se rebela pero no impone una tiranía de signo contrario, y por eso avanza por el diario exponiéndose sin tapujos y también sin pretensiones de verdad.

Gracias a ello tenemos el diario que se anuncia en el título, una novela entretenida y honda, y una colección de aforismos sobre el cuerpo que, extraídos del texto que los contiene, podrían formar un volumen aparte.
Fuente: Diario El País.
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/08/02/actualidad/1343923679_381395.html

Acúfenos: Sección acúfenos en las artes: Musica

Senderos que se cruzan

Cincuenta y cinco segundos de música nueva de Mark Hollis y el regreso al disco de My Bloody Valentine, dos nombres que cambiaron el rock de los 90.


Esto es híper dinámico y ultra destilado”, dijo uno. “¡Dios está de vuelta!”, exclamó otro y un tercero pidió cordura. “¡Paren un poco!”, dijo, “es sólo un fragmento de música.” Entonces, un cuarto reflexionó: “Sólo cabe esperar, rezar para que esto sea un preludio del nuevo material del Maestro…” El desaforado intercambio puede leerse bajo el post “ARB Section 1 (2012)”, en YouTube.

Son apenas 55 segundos de música, pero es lo único que mostró el inglés Mark Hollis desde su homónimo disco solista de 1998.

Para la época, la aparición de este disco fue en sí una sorpresa. Como líder del grupo Talk Talk, Hollis aportó el clásico ochentoso “It’s My Life” y se retiró a una casa de campo para grabar un álbum prácticamente instrumental, Spirit Of Eden , de 1988.

Su fracaso comercial derivó en una crisis con la discográfica EMI, pero Hollis se mantuvo fiel a su visión de canciones extendidas con dispersos arreglos de jazz, que coronó con el último álbum de la banda, Laughing Stock (1991).
Sin el bajista Paul Webb, con bronces, armónica, siete intérpretes de viola y un delicado trabajo en los platillos del baterista Lee Harris, Hollis y su imprescindible colaborador, el tecladista y productor Tim Freese-Green, habían logrado un álbum único, sin melodías sino bloques que circulan como un oratorio.

Laughing Stock no es un disco pop, pero tampoco es la negación de la canción que alientan subgéneros como el noise , el pos industrial y desprendimientos afines.

Hollis había encontrado la fórmula para un rock casi de recogimiento, pero el meticuloso logro, su engranaje místico y cerebral, parecía difícil de repetir.

Hubo que esperar siete años para que Hollis mostrara algo más. Ya desde el título y su mínima presentación , Mark Hollis (1998) es un álbum austero, acústico, donde las canciones toman su tiempo para empezar y terminar.
Hollis se limita a decir lo esencial; los crescendos y la suspensión tímbrica son reemplazados por espartanas cadencias de guitarra y raleadas explosiones de clarinetes, trompeta y fagot.

Como Spirit Of Eden y Laughing Stock , el disco resultó un logro artístico, imposible de replicar o interpretar en vivo. En el ínterin, la crítica había laureado a Laughing Stock como precursor del post-rock y de bandas como Radiohead o Sigur Rós.

Pero el hombre desapareció del radar. Creció la idolatría a través de páginas web, grupos de Facebook y un blog que, entre entradas vacías, a menudo lamentaba: “otro día son noticias de Hollis”. Hasta que el día llegó, en diciembre último, del modo más impensado.


Los 55 segundos de ARB Section 1 fueron incluidos en un episodio de la serie Boss y forman parte de la banda sonora para un filme ( Peacock , de Michael Lander) que finalmente no se utilizó. Lo curioso es que el regreso de Hollis coincide con el de My Bloody Valentine, cuyo álbum Loveless (Creation, 1991) fue tan determinante como Laughing Stock para la evolución del rock contemporáneo.

A 22 años de aquel disco (probablemente, el último clásico de rock vanguardista), los irlandeses volvieron con un sonido intacto, como si nada hubiese ocurrido desde Loveless.

Significativamente, el disco salió primero como descarga y el 22 de febrero se publicó su soporte físico. También significativamente, si se quiere, tanto el título del álbum (mbv, sigla minúscula del grupo) como el arte de tapa (un espantoso gráfico de computadora) parecen alentar a la piratería.


Nacidos con la segunda ola retro sesentas que siguió al punk (breve movimiento llamado C 86, en honor a un casete compilado de la revista Melody Maker), los MBV experimentaron con la canción ruidosa de Jesus & Mary Chain y la base monolítica de grupos hardcore como Hüsker Dü, pero mantuvieron el espíritu psicodélico de “Strawberry Fields Forever”.

Sólo ellos pudieron darle un sentido nuevo a la psicodelia, en un álbum tan esencial como Isn’t Anything (Creation, 1989). Y tras el verano del amor energizante de las fiestas rave, el líder Kevin Shields transfiguró aun más las canciones bajo tormentas de capas de guitarra. De ese proceso salió Loveless , algo así como el Smile de los Beach Boys para jóvenes nihilistas.

No hay nada novedoso en el nuevo disco de My Bloody Valentine y, sin embargo, nadie puede decir que sea malo ni (mucho menos) que alguien pueda sonar remotamente parecido.
Para una banda que en los noventa inspiró a decenas de grupos (sin ir más lejos, al Soda Stereo de Dynamo ), esto es un logro.
La fórmula es un secreto de Shields; lo que se percibe es un beatífico tsunami de guitarras donde, de vez en cuando, emerge una engañosa voz celestial (la bajista Belinda Butcher). Es una estética que nace de extremos irreconciliables, como querubines en un baño termal.

En cierto sentido, Shields y Hollis son los últimos vestigios del artista pop ermitaño, atormentado y genial; la clase de Prometeo que en los sesenta encarnaron Brian Wilson, Jimi Hendrix y (sobre todo) Syd Barrett. Los dos cargan con máculas.

Shields contrajo acufenos por los altos decibeles de su música; Hollis, un perfeccionismo extremo que paraliza la gestación.

Dominic Miller, el guitarrista de Sting que vivió su infancia en nuestro país, dijo hace dos años a quien escribe: “Mark es el único tipo al que considero un genio. Nadie graba como él.

Ojalá volvamos a escuchar algo suyo, pero lo dudo”. Posiblemente nunca escuchemos más de Mark Hollis; parece demasiado celoso de su intimidad. Pero esos 50 segundos de música coinciden con la reaparición de Shields, otro genio recluso. ¿Coincidencia? ¿O será otro fenómeno de la manía por lo retro, con sus nuevos vientos de antaño?

fuente: Diario Clarin,  Argentina  Junio 2013

sábado, 3 de noviembre de 2012

Proxima Conferencia de la Tinnitus Research Initiative

TRI MEETING 2013:

7th INTERNATIONAL TRI CONFERENCE ON TINNITUS
Tinnitus: A Treatable Disease

May 15 - 18, 2013, Valencia (Spain)

sábado, 6 de octubre de 2012

Tinnitus



Tinnitus is the medical term for "hearing" noises in your ears when there is no outside source of the sounds.

The noises you hear can be soft or loud. 
They may sound like ringing, blowing, roaring, buzzing, hissing, humming, whistling, or sizzling. 
You may even think you are hearing air escaping, water running, the inside of a seashell, or musical notes.

TopAlternative Names
 
 

Ringing in the ears; 
Noises or buzzing in the ears; 
Ear buzzing

Considerations

Tinnitus is common. Almost everyone experiences a mild form of tinnitus once in awhile that only lasts a few minutes. 
However, constant or recurring tinnitus is stressful and can interfere with your ability to concentrate or sleep.

Causes

It is not known exactly what causes a person to "hear" sounds with no outside source of the noise. 
However, tinnitus can be a symptom of almost any ear problem, including:

    Ear infections
    Foreign objects or wax in the ear
    Injury from loud noises
 
    Meniere's disease -- an inner ear disorder that involves hearing loss and dizziness.
   Alcohol, caffeine, antibiotics, aspirin, or other drugs can also cause ear noises.

Tinnitus may occur with hearing loss. 
Occasionally, it is a sign of high blood pressure, an allergy, or anemia. 
Rarely, tinnitus is a sign of a serious problem like a tumor or aneurysm.

Home Care

Tinnitus can be masked by competing sounds:

    Low-level music, ticking clocks, or other noises may help you not notice the tinnitus.
    Tinnitus is often more noticeable when you go to bed at night because your surroundings are quieter. 
Any noise in the room, like a humidifier, white noise machine, or dishwasher, can help mask tinnitus and make it less irritating.

Learn ways to relax. Stress does not cause tinnitus, but feeling stressed or anxious can worsen it.

Avoid caffeine, alcohol, and smoking.

Get enough rest. 
Try sleeping with your head propped up in an elevated position. This lessens head congestion and noises may become less noticeable.

Protect your ears and hearing from further damage. 
Avoid loud places and sounds. 
Use earplugs if you need them.

When to Contact a Medical Professional
Call your doctor if:

    Ear noises start after a head injury.
    The noises are associated with other unexplained symptoms like dizziness, feeling off balance, nausea, or vomiting.
    You have unexplained ear noises that bother you even after self-help measures.

What to Expect at Your Office Visit

The health care provider will perform a physical examination, which will include looking in your ears. 
You may be asked questions, such as:

    What does the noise sound like?
    Is the sound throbbing or rhythmic?
    Is it in one or both ears?
    What other symptoms do you have?

The following tests may be done:

    Audiology/audiometry to test hearing loss
    Head CT scan
    Head MRI scan
    Blood vessel studies (angiography)
    X-rays of the head

TREATMENTS

If your doctor can determine the cause, fixing the problem (for example, removing ear wax) may make your symptoms go away.

Review all of your current medicines, including over-the-counter drugs, vitamins, and supplements with your health care provider. Do not stop taking any medications without first talking to your provider.

Many medicines have been used to relieve symptoms of tinnitus, but no drug works for everyone. 
Medications may include anti-arrhythmics (usually used for irregular heart rhythms), antidepressants, vasodilators, tranquilizers, anticonvulsants, and antihistamines.

A tinnitus masker is a device worn like a hearing aid. 
This helps some people.
It delivers low-level sound directly into the ear to cover or disguise the ear noise that is bothering you.

A hearing aid may help reduce ear noise and make outside sounds louder.

Sometimes, counseling may help you learn to live with tinnitus.

Your doctor may recommend biofeedback training. 
This method helps you learn to control body functions by monitoring specific responses (such as tightness of a muscle group) and altering this response through relaxation.

Some people have tried alternative therapies to treat tinnitus. 
These includes:

    Acupuncture
    Craniosacral therapy
    Hypnosis
    Vitamins or herbal supplements, including zinc, magnesium, ginkgo, melatonin, or B vitamins

However, such methods have not been entirely proven. 
Talk to your doctor before trying any of these alternative therapies.

The American Tinnitus Association offers a good resource center and support group.

Prevention

Wear ear protection in any situations where ear damage is possible (such as loud concerts or jackhammers). 
 
If you have hearing loss, avoid further damage to your hearing by avoiding excessive noise.

Make sure your blood pressure is normal by maintaining proper body weight, exercising regularly, and seeing your doctor for yearly check-ups.

References

Heller AJ. Classification and epidemiology of tinnitus. Otolaryngol Clin North Am . 2003; 36(2): 239-248.

Sismanis A. Tinnitus. Advances in evaluation and management. Otolaryngol Clin North Am . 2003; 36(2): xi-xii.

Bauer CA. Tinnitus and hyperacusis. In: Cummings CW, Flint PW, Haughey BH, et al, eds. Otolaryngology: Head & Neck Surgery . 5th ed. Philadelphia, Pa: Mosby Elsevier;2010:chap 150.

 
Fuente: The New York Times
 http://health.nytimes.com/health/guides/symptoms/tinnitus/overview.html

Advice for Dealing With Multiple Ailments

A new brochure offers tips for managing medical care of multiple chronic conditions. 
Philippe Huguen/Agence France-Presse — Getty Images  
A new brochure offers tips for managing medical care of multiple chronic conditions.
Here’s the problem: A majority of older adults, the medical literature shows, are coping with at least three chronic conditions. Diabetes, heart disease, arthritis, osteoporosis, hypertension, kidney failure — the list goes on and on.

Medical groups have developed separate clinical guidelines for most of these diseases, but when doctors simply follow those recommendations, treating one disease can worsen another. 

Drugs interact in unpredictable ways. 

Side effects make patients miserable, even if their lab results look better.

The drugs an endocrinologist might prescribe to strictly control a diabetic patient’s blood sugar (and very low blood sugar doesn’t benefit the older patient) can cause problems for people who also have kidney disease, for example. 

Opioids to control arthritis pain can impair cognition. 

The examples are probably infinite.

“There’s not a good understanding of how to manage all these problems simultaneously,” said Dr. Matthew McNabney, a Johns Hopkins geriatrician and the American Geriatrics Society’s chairman of clinical practice. “Not only is it difficult and complicated, but it’s often harmful.”

Dr. McNabney led a panel of 11 geriatrics experts — including an ethicist, a nurse practitioner and a pharmacologist — who began meeting more than a year ago to come up with a better approach to treating “multimorbidity” (medspeak for having several chronic illnesses) in older adults.


Initially, the group focused on reorienting other doctors, who often have “a single-disease focus,” Dr. McNabney said. 

The resulting 25-page document, “Guiding Principles for the Care of Older Adults With Multimorbidity,” appeared in The Journal of the American Geriatrics Society last week, and panel members have been presenting their findings at professional meetings around the country.

But not long into their discussions, the group also recognized the need to bring older adults themselves — their experiences, values and priorities — into these decisions. 

They’re the ones living with all these conditions, after all, and trying to follow all of the sometimes competing advice about what to do, what to test for, what to take.

“You can sense, talking with your patients, how overwhelming and confusing it all is,” Dr. McNabney said.

So the group also drafted a tip sheet for patients and caregivers, “Living With Multiple Health Problems: What Older Adults Should Know.” 

You can find it on the Web site of the society’s Foundation for Health in Aging; you may also spot it at doctors’ offices and clinics in coming months.

It takes a very patient-centered approach, to adopt the current jargon. “The health care approach has historically been to tell patients what to do, what benefits them,” Dr. McNabney said. 

“We need to ask, ‘What do they want? How can they tell me what they want?’ Not just tell them, ‘This is what the guidelines say.’”

The tip sheet’s suggestions sound common-sensical: Patients and family members need to get as much information as they can about treatments, understand the inevitable trade-offs between benefits and risks, make sure health professionals understand their priorities.

The guide even acknowledges what many patients don’t realize: There’s scant research on how older people respond to certain treatments, in part because they have often been excluded from clinical trials.

Maybe being able to walk without dizziness is more important to an older patient than somewhat prolonged survival. 

Maybe less frequent blood testing is worth the greater freedom, untethering an older person from constant clinic visits, even if that means less stringent monitoring.

“A patient may need to honestly tell their health care provider, ‘I can’t do this,’” Dr. McNabney said. “’I can’t take 18 medications. I’m not doing it.’” Eighteen meds? “It’s not an extreme example,” he said.

Questioning treatments and prescriptions, knowing and expressing one’s own needs, becoming a partner in decisions — these won’t come easily to some older people. 

Their boomer children, the ones who grew up with “Question Authority” bumper stickers, will often need to serve as record-keepers, questioners, interpreters — as many of us already do.

Plus, how many doctors have, or can develop, the communicative and collaborative personality to operate this way? You hope they are reading the panel’s full report, about “assessing the complexity and feasibility of treatment options,” among other things, as their patients are reading the tip sheet.

Still, this approach represents a potential step toward rethinking the way older people and their doctors reach medical decisions.

“It feels right,” said Dr. McNabney. 

Since he began work on the project, “I’ve had different conversations with patients,” he said. “I feel a pretty dramatic turn.”

Paula Span is the author of “When the Time Comes: Families With Aging Parents Share Their Struggles and Solutions.”
Fuente: The New York Times
http://newoldage.blogs.nytimes.com/2012/10/01/tips-for-dealing-with-multiple-chronic-ailments/?ref=health

viernes, 5 de octubre de 2012

los ácidos grasos Omega-3 : ¿un tratamiento prometedor posible para la enfermedad de Ménière y otros trastornos del oído interno de origen desconocido?


Omega-3 fatty acids: A promising possible treatment for Meniere’s Disease and other inner ear disorders of unknown origin?

  • a Department of Internal Medicine and Ageing, University of Bologna, Italy
  • b Department of Specialist Surgical and Anesthesiological Sciences, University of Bologna, Italy

Abstract

A consolidated therapy for “idiopathic” acute disorders of the inner ear, including Meniere’s Disease (MD), does not exist despite the long-lasting and widespread attempts: this lack is strictly linked to pathogenic uncertainties. 
According to the theoretical model that our group developed and tested over the years, a possible cause of labyrinthine damage could be identified in systemic hemodynamic changes followed by an abnormal peripheral vasoconstriction: the latter could be responsible for a more or less prolonged ischemia able to threaten a highly energy-requiring and complicated organ as the inner ear. 

A possible way to treat MD attacks – as well as other inner ear disorders that possibly share the same origin – according to our model should be addressed to modulate the peripheral circulation and to maintain the balance of ion exchange, acting both on systemic hemodynamics and on cell and organelle membranes. 

Despite the absence of such a proposal in the English literature, a reliable solution could derive from the supplementation of the intake of a nutritional principle as Omega-3 (omega-3) polyunsaturated fatty acids (PUFAs) that seem to theoretically fulfil all the requirements necessary to achieve a homeostasis of the inner ear.

 




Resumen

No existe una terapia consolidada para los  trastornos agudos del oído interno idiopáticos, incluyendo la enfermedad de Ménière (MD),  a pesar de los intentos de larga
y generalizada duración: esta falta está estrictamente ligada a incertidumbres sobre la etipatogenia.  

De acuerdo con el modelo teórico que nuestro grupo ha desarrollado y probado con los años, una posible causa de daño laberíntico se pudo identificar en cambios hemodinámicos sistémicos seguidos por una vasoconstricción periférica anormal: esta última podría ser la responsable de una isquemia más o menos prolongada, que estaría en condiciones de amenazar a un órgano que requiere de alto consumo de energía  y es complicado como el oído interno.  

Una posible manera de tratar los ataques de Meniere -, así como otros trastornos del oído interno que posiblemente comparten el mismo origen - según nuestro modelo debería ser dirigida a modular la circulación periférica y  mantener el equilibrio de intercambio iónico, actuando tanto sobre la hemodinámica sistémica como sobre las membranas celulares y orgánulos. 

A pesar de la ausencia de una propuesta en la literatura Inglésa, una solución fiable pudiera derivarse de la suplementación de la ingesta nutricional con un principio como el Omega-3 (omega-3) (ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) que parecen teóricamente cumplir con todos los requisitos necesarios para alcanzar una homeostasia del oído interno.

Fuente:Medical Hypotheses,Volume 79, Issue 4, October 2012, Pages 468–470

 

Target-based selection of flavonoids for neurodegenerative disorders



  • 1 Department of Pharmacology, Faculty of Medicine, 1459 Oxford Street, Dalhousie University, Halifax, Nova Scotia, Canada B3H 4R2
  • 2 Department of Environmental Sciences, Faculty of Agriculture, Dalhousie University, B.O. Box 550, Truro, Nova Scotia, Canada B2N 5E3
  • 3 Department of Psychiatry, 5909 Veterans’ Memorial Lane, 8th floor, Abbie J. Lane Memorial Building, QEII Health Sciences Centre, Halifax, Nova Scotia, Canada B3H 2E2

Selección de flavonoides basada en objetivos para los trastornos neurodegenerativos

Se sabe que el consumo habitual de flavonoides dietéticos puede  mejorar la bioenergética mitocondrial e inhibir diversas fuentes secundarias de especies reactivas de oxígeno (ROS) y reducir el riesgo de trastornos neurodegenerativos como la enfermedad de Parkinson (EP), los accidentes cerebrovasculares, y la enfermedad de Alzheimer (AD). 
 

La combinación de flavonoides dietéticos específicos seleccionados sobre la base de su biodisponibilidad oral, su penetración en el cerebro, y su inhibición de procesos múltiples responsables de la producción excesiva de ROS puede ser un enfoque viable para la prevención y tratamiento de trastornos neurodegenerativos.

La inclusión de los flavonoides que elevan los niveles de cAMP en el cerebro pueden ser de beneficio adicional al reducir la producción de mediadores proinflamatorios y provocar la estimulación de la maquinaria de transcripción necesaria para la biosíntesis mitocondrial.

Los modelos preclínicos sugieren que los flavonoides reducen la pérdida de audición que resulta del tratamiento con Cisplatino oponiéndose a la producción excesiva de ROS y los mediadores proinflamatorios implicados en la enfermedad de Parkinson, derrame cerebral, y la AD. 

Las combinaciones de flavonoides optimizados por su eficacia en modelos de pérdida de audición inducida por cisplatino (CIHL) por lo tanto, pueden tener utilidad terapéutica en trastornos neurodegenerativos.





Habitual consumption of dietary flavonoids known to improve mitochondrial bioenergetics and inhibit various secondary sources of reactive oxygen species (ROS) reduces the risk for neurodegenerative disorders such as Parkinson's disease (PD), stroke, and Alzheimer's disease (AD). Combining specific dietary flavonoids selected on the basis of oral bioavailability, brain penetration, and the inhibition of multiple processes responsible for excessive ROS production may be a viable approach for the prevention and treatment of neurodegenerative disorders. Inclusion of flavonoids that raise cAMP levels in the brain may be of additional benefit by reducing the production of proinflammatory mediators and stimulating the transcriptional machinery necessary for mitochondrial biosynthesis. Preclinical models suggest that flavonoids reduce hearing loss resulting from treatment with the chemotherapeutic drug cisplatin by opposing the excessive production of ROS and proinflammatory mediators implicated in PD, stroke, and AD. Flavonoid combinations optimized for efficacy in models of cisplatin-induced hearing loss (CIHL) may therefore have therapeutic utility for neurodegenerative disorders.



Fuente:
Trends in Pharmacological Sciences 

Microsystems technologies for drug delivery to the inner ear


Authors:

  • a Charles Stark Draper Laboratory, 555 Technology Square, Cambridge, MA 02139, USA
  • b Rochester Institute of Technology, Department of Electrical and Microelectronic Engineering, 79 Lomb Memorial Drive, Rochester, NY 14623, USA

Abstract
The inner ear represents one of the most technologically challenging targets for local drug delivery, but its clinical significance is rapidly increasing. 

The prevalence of sensorineural hearing loss and other auditory diseases, along with balance disorders and tinnitus, has spurred broad efforts to develop therapeutic compounds and regenerative approaches to treat these conditions, necessitating advances in systems capable of targeted and sustained drug delivery. 

The delicate nature of hearing structures combined with the relative inaccessibility of the cochlea by means of conventional delivery routes together necessitate significant advancements in both the precision and miniaturization of delivery systems, and the nature of the molecular and cellular targets for these therapies suggests that multiple compounds may need to be delivered in a time-sequenced fashion over an extended duration. 

Here we address the various approaches being developed for inner ear drug delivery, including micropump-based devices, reciprocating systems, and cochlear prosthesis-mediated delivery, concluding with an analysis of emerging challenges and opportunities for the first generation of technologies suitable for human clinical use. 

These developments represent exciting advances that have the potential to repair and regenerate hearing structures in millions of patients for whom no currently available medical treatments exist, a situation that requires them to function with electronic hearing augmentation devices or to live with severely impaired auditory function. 

These advances also have the potential for broader clinical applications that share similar requirements and challenges with the inner ear, such as drug delivery to the central nervous system.

Graphical abstract

Keywords


Figures and tables from this article:
Full-size image (98 K)
Fig. 1. (a.) A mid-modiolar section from a human temporal bone indicates the coiled structure of the cochlea as it winds around a central modiolius. Each segment (b.) contains 3 fluid filled structures, the scala tympani (ST) scala media (SM) and scala vestibuli (SV). The organ of Corti (OC) is shown at the base of the SM.
Used with permission from Elsevier [47].
Full-size image (40 K)
Fig. 2. a. A schematic drawing of the reciprocating delivery system showing the flexible membrane and actuator. b. Photograph of wearable device for guinea pig studies. The device measures 5.5 × 4.0 × 3.8 cm.
Used with permission from Karger AG Basel and Springer  and .
Full-size image (80 K)
Fig. 3. CAP threshold shifts due to DNQX delivery at various frequencies. Three flow rate profiles are shown with higher flow rates causing increased threshold rises. Multiple experiments for each flow rate are shown.
Used with permission from Elsevier [56].
Full-size image (46 K)
Fig. 4. Theoretical flow path within the cochlea and vestibular system for a cochleostomy-only infusion (green), and a cochleostomy-plus-canalostomy perfusion (red). Pressure driven flow is depicted with solid lines while dotted lines represent diffusion mechanisms. Cochlear aqueduct (ca); scala tympani (st), scala vestibuli (sv). (For interpretation of the references to color in this figure legend, the reader is referred to the web version of this article.)
Used with permission from Elsevier [9].
Full-size image (52 K)
Fig. 5. Frequency dependent DPOAE threshold shifts. Surgery and infusion of artificial perilymph had insignificant impact on thresholds, while frequency dependent threshold shifts were observed with 10 mM salicylate. Statistical comparison of peak threshold shifts to baseline for each frequency and each surgical approach is shown in the figure (*p < 0.05, **p < 0.01, ***p < 0.001). Data are plotted as mean ± SEM (n = 8 animals for each approach).
Used with permission from Elsevier [9].
Full-size image (21 K)
Fig. 6. Illustration of drug delivery enabled by laser-drilled holes of 50 μm diameter to enable enhanced drug distribution in the cochlea.
Used with permission from Elsevier [64].

Full-size image (31 K)
Fig. 8. SEM of the side of the microfluidic chip with small diameter (140-μm OD) tubing exiting in-plane.
Used with permission from IEEE [67].
Corresponding author contact information
Corresponding author.
  • Fuente:

jueves, 4 de octubre de 2012

Isoflurane blocks temporary tinnitus

Research paper
AUTHORS
  • Institute of Neuroscience, Department of Psychology, 1254 University of Oregon, Eugene, OR 97403, USA

Abstract

Temporary tinnitus is a common consequence of noise exposure, and may share important mechanisms with chronic tinnitus

Noise-induced hearing loss is the most prevalent cause of chronic tinnitus

The reversibility of temporary tinnitus offers some practical experimental advantages. 

We therefore adapted a behavioral method based on gap detection to measure temporary tinnitus following brief acoustic trauma. 



Although anesthesia is often used during acoustic trauma exposure, many anesthetics can protect against noise-induced hearing loss.



Whether anesthesia during acoustic trauma affects temporary tinnitus therefore remains an open question that directly affects experimental design in tinnitus studies. 

Here we tested whether anesthetizing rats with isoflurane during trauma had any effect on tinnitus

We found that gap-detection deficits, a behavioral measure of tinnitus, were 5 times stronger and lasted 10 times longer when isoflurane was not used. 

This suggests that isoflurane largely prevents temporary noise-induced tinnitus.

Highlights

► We used a behavioral gap-detection method to measure temporary tinnitus in rats following brief acoustic trauma. 
► We tested whether anesthetizing rats with isoflurane during trauma had any effect on on tinnitus
► We found that tinnitus was 5 times stronger and lasted 10 times longer when isoflurane was not used. 
► These results suggest that isoflurane largely prevents temporary noise-induced tinnitus.

Figures and tables from this article:
Full-size image (35 K)
Fig. 1. Gap detection measure of temporary tinnitus. a) Example of startle responses (arrows) of an animal to a white noise burst embedded in background narrow-band noise. Top panel shows the startle response to the noise burst presented in isolation (black lines: 20 individual trials; red line: mean across trials; grey line: stimulus). Stimulus is clipped. Bottom panel shows that the startle response is reduced when the white noise burst is preceded by a 50 ms gap in the background noise. Startle response amplitude is in arbitrary units. b) Peak startle response amplitudes for the raw data shown in (a). Black circles: 20 individual trials; grey dots: mean across trials; *indicates that the gap caused a significant decrease in peak startle amplitude (p < 10−2). The decreased startle response demonstrates successful gap detection by the animal, with a tinnitus index (see Methods) of 0.0002 (i.e., no tinnitus). c) Schematic of time course for a typical experiment (G: gap detection task, N: noise detection task. Blocks of tasks were repeated (indicated by…) until performance returned to baseline. (For interpretation of the references to colour in this figure legend, the reader is referred to the web version of this article.)
Full-size image (77 K)
Fig. 2. Isoflurane blocks temporary tinnitus. a) Time course of temporary tinnitus following brief noise trauma. Animals (n = 10) were not anesthetized with isoflurane during pure-tone trauma. Note that tinnitus index rose sharply after trauma and remained elevated for hours. Symbols in a, b, e, f indicate different animals. b) Time course of tinnitus when animals were anesthetized with isoflurane during noise trauma. These are the same 10 animals as in (a), but tested at least 2 days apart. c) The maximum tinnitus index was significantly greater when isoflurane was not used (p < 10−2). d) Tinnitus duration was significantly longer when isoflurane was not used (p < 0.05). Tinnitus duration was defined as the amount of time that the tinnitus index exceeded 0.05. e) A reduction in %GPIAS (consistent with presence of tinnitus) showed a similar time course as the increase in tinnitus index in (a) for animals not anesthetized with isoflurane during trauma. f) Animals anesthetized during trauma showed no reduction in %GPIAS. g) The maximal change in %GPIAS from baseline was significantly greater when isoflurane was not used (p < 10−2). Error bars in c, d, g indicate standard errors of the mean.
Full-size image (48 K)
Fig. 3. Narrow band noise detection thresholds. a) Example of startle responses of an animal to a white noise burst without any background noise. In the top panel, the white noise burst is presented in isolation. In the lower panels, the burst is preceded by a narrow-band prepulse, with the prepulse level indicated at left (prepulse bandwidth was ⅓ octave and center frequency was 6 kHz). Note that the startle response was progressively reduced as the prepulse level was increased. Startle response amplitude is in arbitrary units. b) Peak startle response amplitudes for the raw data shown in (a). Black circles: 20 individual trials; grey filled circles: mean across trials; *indicates that the prepulse caused a significant (p < 0.05) decrease in peak startle amplitude. We used the lowest prepulse level that significantly reduced startle as an estimate (upper bound) of detection threshold (50 dB in this example). c) Time course of detection threshold, expressed as dB relative to the background noise level used in the gap detection task. Detection threshold averaged −19 ± 6 dB and never exceeded −5 dB, indicating that animals could always hear the background noise used in the gap detection task.
Corresponding author contact information
Corresponding author.
Fuente: