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viernes, 19 de octubre de 2012

Cómo vivir bajo el mismo techo, sin matar a nuestros vecinos

RUIDOS MOLESTOS EN LOS CONSORCIOS DE PROPIEDAD HORIZONTAL

Algunas ideas para resolver conflictos en torno a la emisión de "ruidos molestos" en los Consorcios de Propietarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
«El tipo no tiene piedad. Se pone a martillar a cualquier hora, en cualquier día del año, y si le decís algo, te responde: "¡es mi casa che, y en ella yo hago lo que se me da la gana!"» Ana Z. de Almagro.
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«Una madrugada, estuve a punto de empujarla por la escalera: es que se la pasa todas las noches corriendo los muebles. Y se justifica diciendo que labura toda la semana como una perra y es la única hora en la que puede limpiar su casa. Que ella tiene todo el derecho del mundo para limpiarla. Para colmo, debe ser medio idiota, porque cada dos por tres, se le cae la escoba.» Susana R. de Villa Urquiza.
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«El perro no es en general el problema, a menos que lo dejen solo y ladre todo el santo día como un idiota. El problema es la hija del vecino, que le habla al perro como si éste entendiese castellano, lo pone histérico con el parloteo en los pasillos a cualquier hora del día, incluyendo la madrugada, y por lo tanto el perro se excita y gime como un imbécil o ladra exaltado mientras va dejando chorritos de orina a su paso o hilos de baba por el camino. Es patético oírla decir: "quieto... quieto... quieto..." si el perro quiere salir disparado como un cohete, cuando no se le da por decirle "ay mi popopotito, mi pupupuchín, mi cuchurrumín..." como si fue su amante o un bebito.» Raúl de Balbanera.
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«Como se le casaron los hijos, se mudaron a un dormitorio más chico; y en el matrimonial, arriba del mío, se armaron un tallercito de pintura; sí, ella pinta cuadritos chinos. Lo que no tiene nada de malo, claro. Lo trágico es que ella pinta de noche y hasta las 3 o 4 de la madrugada va y viene con esos taquitos de madera que te dejan la cabeza así, arruinada: toc-toc-toc… entre tanto acomoda una y otra vez los marcos de los cuadros que a veces se le caen; se le caen los pinceles también; y las latas de pintura. Otras noches se pone a martillar los bastidores; despacito ¿vio?, pero martilla. O corre una y otra vez la banqueta donde se sienta. Y después, antes de acostarse, llena la bañadera durante media hora y yo tengo que soportarla. Me conozco toda su rutina como verá, como si durmiera conmigo. A las 6 de la mañana, cuando me levanto para ir a trabajar, estoy hecho una piltrafa, ¡imagínese! Y durante el día, es mi familia quien los padece: a veces se traen al nietito que corre y salta que es un encanto, o hace rebotar una pelotita el nene: "pum-pum-pum-pum…", en tanto ellos corren los muebles una y otra vez como si se les hubiese perdido algo o yo qué sé. Pero esto no termina ahí, vea: el marido se la pasa con la amoladora, el martillo y el serrucho refaccionando su casa desde las 6 de la mañana hasta las 11 de la noche a veces. Inclusive sábado, domingo y feriado. ¡De no creer! Eso sí: no les vaya a decir nada porque ellos nunca son, la culpa siempre es del vecino de más arriba, o de uno mismo que es un intolerante y no sabe convivir. Sí, se creen que son "perfectos", y que tienen derechos adquiridos. Y hacen tan bien su papel de buena gente, que en el barrio nadie nos lo cree. Y le digo más: una vez, a las 3,30 de la madrugada mi señora se levantó hecha una fiera y les tocó el timbre, les pateó la puerta y terminaron insultándose: "vivimos arriba, tarada; qué querés que le haga; además estamos durmiendo, son los de arriba infeliz", le contestaron; y al otro día nos llegó una citación por "mala convivencia y ruidos molestos". ¡¿A usted le parece…?!» Ernesto H. de Villa Crespo.
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E
stos son algunos de los testimonios recogidos. Los que, de por sí, abundan y "dañan"… ¡Otra con que: "lo que abunda no daña"! Y como ellos, cientos de copropietarios viven a diario una penuria que pareciera ser de nunca acabar. Hasta que alguien les dice "¡BASTA!", y ahí se les pudrió el asado. ¡Enhorabuena!
Es que vivir a merced de la voluntad mezquina de otros es imposible. Y en los Consorcios, eso es moneda corriente. ¡Tanto esfuerzo para adquirir una vivienda digna, para que al fin de cuentas, y por la razón que sea, uno termine siendo un rehén de sus propios vecinos!
A los que nada pareciera importarles; "NADA", como no ser joderle la vida a los demás y rendirle culto a su propio ombligo.

La convivencia es un asunto serio

La mayoría de los Consorcios de Propietarios tienen incorporado en el Reglamento de Copropiedad un artículo correspondiente a ruidos molestos entre otros puntos. En otros casos, cuando el Reglamento no lo prevé, se dispone de un Reglamento Interno. Pero, ¿qué hacer cuando ambas cosas no fueron previstas reglamentariamente?
En ese caso se aconseja crear un Reglamento Interno y validarlo por medio de un acto de asamblea llamada para tal fin pura y exclusivamente, por lo que se aconseja contar con la asistencia de un letrado especialista en el tema de Propiedad Horizontal para evitar interpretaciones personales y tendenciosas.
En lo que respecta a ruidos molestos específicamente se debe tener en cuenta, no sólo los días y horarios permitidos para actividades fuera de lo normal (ampliación del margen de tolerancia), sino algunos causales de tales y formas de evitarlos.
En muchos casos, por ejemplo, las estructuras edilicias tienen, dado a su construcción, la propiedad de propagar los ruidos a través de sus estructuras sólidas (paredes, pisos, techos) como ambientales (pasillos). En algunos casos suelen propagarse más de 50 metros, e inclusive llegan a amplificarse por sorprendente que parezca.
En otros casos, son los propios hábitos de vida de sus propietarios los causales de dichos ruidos: portazos y ventanazos, hablar a los gritos, discusiones permanentes, música fuerte, "tallercitos", arrastre de muebles, animales domésticos estresados, artefactos electrodomésticos "ruidosos", excesos amorosos, chicos con síndrome de hiperactividad, etc. Muchos de los cuales, como el caso de los muebles, podrían evitarse con la sencilla colocación de aislantes en las patas de los mismos (regatones y "topetinas"), permitiendo, inclusive, una mayor perdurabilidad del propio mobiliario, paredes y piso del inmueble.
Estos hábitos de vida están tan incorporados en los ciudadanos que, no sólo no los registran, sino que además siquiera registran la gravedad de sus actos, llegándose a sentir ellos mismos víctimas de acoso ante las quejas y reclamos, y reaccionando con cinismo algunas veces o violencia. En otros casos, se amparan en derechos adquiridos (antigüedad, edad, rango, estatus social, etc.) como si estos les dieran una cierta inmunidad colectiva.
Para los ruidosos, todo tiene una explicación que justifica sus actos, ellos "nunca son" los responsables, nunca están en la foto; o el ruido, es una accidental eventualidad o un error de percepción del susceptible e intolerante vecino. Es como si en su gestalt, la realidad del otro no cupiera.
Otra característica de los ruidosos, es que cuando son agarrados con las manos en la masa, siempre es el otro el que debe comprender una determinada situación personal o tienden a minimizar la consecuencia de sus actos.
En cuanto a los días y horarios tolerables, si bien no hay una legislación eficiente al respecto, algunos reglamentos lo contemplan siguiendo un cierto criterio "pueblerino" marcado por el sentido común:
  • Días "hábiles" de 09 a 13hs y de 16 a 20hs.
Algunos reglamentos son más amplios pero, dado el nivel de ruido ambiental de la Ciudad de Buenos Aires que de por sí ya es altamente estresante, se recomienda mantenerse dentro de esta media.
Los días sábados por ejemplo, y sólo en algunos casos, suelen tener el beneficio de la "tolerancia colectiva" en caso de fiestas eventuales (toda aquella que no corre el riesgo de convertirse en hábito ritual) e incorpora el beneficio del sábado inglés (media mañana). Y en algunos edificios, por ejemplo, ya se contempla la construcción en el último piso de un salón para tales eventos.

Conceptos sobre "ruidos molestos"

Antes de entrar de lleno en el asunto, conviene definir claramente qué se entiende por "ruido", y por "ruido molesto".
En primer lugar veamos que "todo ruido es molesto". Por lo que, por definición, quien hace ruido, está alterando "algo"; está "molestando".
Existen diversas áreas en donde el concepto de ruido tiene su propia definición:
  • En el medio ambiente: se define como "ruido" todo aquello que atenta contra "el bien social". Y por extensión, se aplica a todo tipo de interferencia:
    • Ruido fabril: el impacto ambiental que genera la industria ya sea a través de la misión de sonido, humo, residuos, etc.;
    • Ruido automotor: no sólo el sonido de los transportes sino la emanación de monóxido de carbono, la superpoblación automotriz, etc.;
    • Ruido visual: el que resulta de la mala ubicación de carteles de publicidad, cables que cuelgan, edificios en mal estado, graffitis, etc.);
    • Ruido comunal: es aquel que deviene los hábitos de convivencia como el caso de esquinas en donde por costumbre se arroja indiscriminadamente la basura, generando con esto un mal aspecto visual, contaminación, devaluación mobiliaria, etc.; el arrojar la basura fuera de los lugares, días y horas establecidas, también se circunscribe al concepto de "ruido comunal".
  • En el ámbito de la comunicación: es aquello que no contiene información clara y que el receptor no es capaz de identificar, individualizar o comprender. Es decir que es algo "ajeno a la comunicación" propiamente dicha.
  • En informática: de modo general, datos sin significado, que se producen simplemente como un subproducto no deseado de otras actividades. En teoría de la información, sin embargo, se considera al ruido como información negativa.
Por lo que, en general, y en el ámbito que fuese, el ruido es ruido y es contraproducente porque produce un impacto indeseado en el receptor.

Efectos perjudiciales del ruido

Visto que —por extensión— el concepto de ruido va más allá de lo meramente sonoro y de lo meramente personal, en lo que al sujeto respecta, el ruido provoca efectos negativos sobre su salud física: hipertensión arterial, mayor incidencia de accidentes cardiovasculares, alteraciones digestivas, estreñimiento o cólicos, alteraciones hormonales, alteraciones de la voz, estrés, alteraciones del crecimiento en los niños, dificultades auditivas (hipoacusia, socioacusia, profesoacusia, trauma acústico, acúfenos) y su salud psicológica (pérdida de inteligibilidad por enmascaramiento, dificultades para la comunicación oral, trastornos del aprendizaje, pérdida de la concentración, insomnio, malhumor, susceptibilidad social, etc.).
En el caso de los Consorcios de Propietarios que es lo que nos ocupa, también produce efectos sobre la salud social: mala convivencia, represalias, sometimiento y victimización, etc.

Diferencia entre "nivel sonoro continuo" y "el nivel sonoro alterno"

El nivel sonoro continuo corresponde a un sonido en particular que no varía en su rango de frecuencia (200Mhz por ejemplo) como tampoco en su permanencia (12 horas continuas). Su performance es "lineal". Un ejemplo claro puede representarlo un extractor ambiental, independientemente de su tiempo de uso, en una fábrica.
El nivel sonoro alterno es, en cambio, similar al de un martilleo. Éste no es lineal, ni todos los golpes son idénticos. Siquiera es idéntico el rango que va entre un golpe y el siguiente. Pero si el martilleo es durante cierto tiempo aproximadamente similar (por ejemplo, todos los sábados a las 14hs), con una frecuencia similar (1 hora aproximadamente cada vez), su impacto "global" (la suma de las constantes) produce efectos altamente nocivos en cuanto a los niveles psicológicos socialmente admitidos. Nadie podrá decir que lo ensordece, pero sí que le altera los nervios.
Una tercera categoría estaría en medio de los dos anteriores. El ejemplo más claro es una campanilla de tren. Su campanilleo es constante pero su "acontecer" está sujeto al paso de cada convoyado. Es decir que es continuo en frecuencia sonora, y aleatorio en su tiempo de uso.
Pero en definitiva, "todos", tanto uno como otro nivel sonoro de ruido, resultan nocivos para la salud individual, social y ambiental (impacto ambiental).

Diferencia hay entre "ruidos molestos", "ruidos excesivos" y "ruidos innecesarios"

A la hora de apelar a la justicia, las tres son figuras jurídicas a las que se refieren las Ordenanzas sobre ruido. Los "ruidos molestos" son ruidos capaces de ocasionar molestias a personas de normal tolerancia. Los "ruidos excesivos" son ruidos que, siendo un subproducto inevitable de una actividad considerada "necesaria" para la vida normal, exceden cierto nivel sonoro estipulado para cada clase de ruido. Los "ruidos innecesarios" son ruidos cuya sola producción es censurable, ya sea en todo momento o en horarios especificados (por ejemplo, en horas de descanso).

El ruido en un consorcio de propietarios y el rol del administrador

Si bien no es bueno que el administrador haga de mediador o de custodio de las reglas de convivencia, en muchos casos suele ser el responsable legítimo de hacer cumplirlas: ya sea porque así lo establece en particular el Reglamento de Copropiedad y Administración, así sea porque lo impone la propia ley 13.512 de Propiedad horizontal o el uso y costumbre del espíritu gregario.
Su intervención puede ser mediante una cita personal, una comunicación escrita informalmente, o en caso de fuerza mayor, mediante la extensión de un documento público (Carta Documento o Confronte Notarial). En algunos casos, algunos administradores entregan a los copropietarios "chequeras de reclamos" en donde cada uno de los copropietarios interesados podrá dejar sentado su interés con respecto a la intervención de éste en asuntos edilicios como así también entre los propios vecinos.
Este sistema de chequera de reclamos de las cuales se adjunta una muestra [+], son claramente efectivas y en muchos casos evitan situaciones incontrolables.
En el caso de los ruidos molestos el propietario afectado entrega un cheque al administrador y éste hace lo propio mediante otro cheque dirigido al infractor. En todos los casos las firmas van cruzadas de modo que el cheque hace las veces de declaración jurada y sirve, de llegarse a un litigio a nivel judicial entre las partes, a ser un documento válido ante un estrado.

¿Qué dice la ley al respecto?

Si bien en materia jurídica local son muchas las leyes u ordenanzas existentes que contemplan los casos de daños por ruidos, el desconocimiento general y tras ello, el nivel de indefensión, es extremadamente grande. Pero se puede hacer mucho al respecto.
En primer lugar cabe citar el art. 41 de la Constitución de la Nación Argentina (1994), que garantiza "el derecho a un ambiente sano y equilibrado, apto para el desarrollo humano y establece la obligación de preservarlo".
La Ley 13.512 prevé en su artículo 6º que: "Queda prohibido a cada propietario y ocupante de los departamentos o pisos:
  1. Destinarlos a usos contrarios a la moral o buenas costumbres o a fines distintos a los previstos en el reglamento de copropiedad y administración;
  2. Perturbar con ruidos, o de cualquier otra manera, la tranquilidad de los vecinos, ejercer actividades que comprometan la seguridad del inmueble, o depositar mercaderías peligrosas o perjudiciales para el edificio".

Cómo atenuar el nivel de ruido

¿Qué es un material absorbente? Es cualquier material capaz de absorber la energía de las ondas sonoras que inciden sobre él, trans­for­mán­dola principalmente en calor.
¿Qué materiales son absorbentes?
En general los materiales blandos y porosos, como la lana de vidrio, la espuma de poliuretano, las alfombras gruesas, las cortinas pesadas y con muchos pliegues, y los plafones o baldosas de fibra vegetal. En ellos, el aire en movimiento que atraviesa los poros experimenta fricciones que le hacen disipar calor. En algunos casos, como es el de las espumas de poliuretano, se utiliza una terminación superficial con cuñas, que aumenta la absorción sonora total.
Las cajas de huevo ¿son buenos absorbentes?
No. Alguna gente tapiza las paredes con esas cajas en la creencia de que se obtiene un buen resultado. Una prueba que puede servir para saber si un material es buen absorbente es soplar a través de él. Si el aire pasa con cierta dificultad, pero pasa, es buen ab­sor­ben­te.
Los materiales absorbentes ¿permiten reducir el ruido?
Sí. En un local con superficies poco absorbentes las ondas sonoras se reflejan, volviendo la energía sonora al ambiente. Esta energía reflejada se suma a la nueva energía que está emitiendo la fuente, aumentando por consiguiente el nivel de ruido. Si las superficies son absorbentes, en cambio, la energía sonora que incide en las paredes se pierde, de manera que queda sólo la nueva energía emitida.
El Telgopor ¿es un buen absorbente?
No, dado que es poliestireno expandido con poros o células cerradas. Las células cerradas no dejan pasar el aire y no hay por consiguiente pérdidas por ro­za­mien­to. Como es un material económico, ac­tual­men­te se estudia la posibilidad de mejorar su absorción con la elección de una estructura superficial apropiada.
¿Cómo se especifica la absorción?
Se utiliza el coeficiente de absorción sonora, que es el cociente entre la energía absorbida y la incidental.
FUENTE: www.eie.fceia.unr.edu.ar/~acustica/biblio/biblio.htm
Por otro parte, el Código Civil establece en su artículo 2618 que: "Las molestias que ocasionen el humo, calor, olores, luminosidad, ruidos, vibraciones o daños similares por el ejercicio de actividades en inmuebles vecinos, no deben exceder la normal tolerancia teniendo en cuenta las condiciones del lugar y aunque mediare autorización administrativa para aquéllas. Según las circunstancias del caso, los jueces pueden disponer la indemnización de los daños o la cesación de tales molestias. En la aplicación de esta disposición el juez debe contemporizar las exigencias de la producción y el respeto debido al uso regular de la propiedad; asimismo tendrá en cuenta la prioridad en el uso. El juicio tramitará sumariamente."
Lo que deja bien sentado el alcance civil de responsabilidades surgidas al respecto.
Pero además, si bien no está directamente relacionado con el ruido en sí, para aquellos que en el uso de sus derechos violan el derecho de los demás, el Código Civil argentino establece, en su artículo 1071, que: "El ejercicio regular de un derecho propio o el cumplimiento de una obligación legal no puede constituir como ilícito ningún acto. La ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos. Se considerará tal al que contraríe los fines que aquélla tuvo en mira al reconocerlos o al que exceda los límites impuestos por la buena fe, la moral y las buenas costumbres."
Es decir que nadie puede ir "más allá" de la buena fe del vecino o de las buenas costumbres que armonizan toda convivencia.
Y luego, para que no queden dudas al respecto, en el artículo 1071 bis expresa: "El que arbitrariamente se entrometiere en la vida ajena, publicando retratos, difundiendo correspondencia, mortificando a otros en sus costumbres o sentimientos, o perturbando de cualquier modo su intimidad, y el hecho no fuere un delito penal, será obligado a cesar en tales actividades, si antes no hubieren cesado, y a pagar una indemnización que fijará equitativamente el juez, de acuerdo con las circunstancias; además, podrá éste, a pedido del agraviado, ordenar la publicación de la sentencia en un diario o periódico del lugar, si esta medida fuese procedente para una adecuada reparación."
Por último, dos artículos más establecen los criterios que deben tenerse en cuenta a la hora de reivindicar el derecho de propiedad:
Art. 2513 del Código Civil: "Es inherente a la propiedad el derecho de poseer la cosa, disponer o servirse de ella, usarla y gozarla conforme a un ejercicio regular."
Art. 2514 del Código Civil: "El ejercicio de estas facultades no puede ser restringido en tanto no fuere abusivo, aunque privare a terceros de ventajas o comodidades."
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Ordenanza Nº 39.025/83 del Código de Prevención de la Contaminación Ambiental, que en su Sección 5ª se refiere a ruidos y vibraciones, establece criterios básicos en cuanto a niveles mínimos y máximos y de acuerdo a ámbitos, días, horarios, y características de éstos.
Por ejemplo: nivel máximo de 45dBA, que luego se afecta por correcciones por día (hábil o feriado) y hora (diurna o nocturna), por ámbito de percepción (por ejemplo residencial, comercial, predominantemente industrial), y por las características del ruido (tonal, impulsivo, etc.). Por ejemplo, en horario nocturno o día feriado se restan 10dBA, por ámbito residencial se suman 10dBA, por ámbito comercial, 15dBA y por ruidos impulsivos o tonales se restan 5dBA.
Incidencia del ruidoEs por ello muy importante determinar cuál es el origen de esos ruidos molestos ya que existe la Norma IRAM 4062/73, titulada "Ruidos molestos al vecindario. Método de medición y clasificación", que se refiere a la determinación de los niveles de ruido de cualquier origen (excepto el del tránsito) capaces de provocar molestias a los vecinos. Esta norma abarca el aspecto de la medición y de la clasificación.
También existe en la Ciudad de Buenos Aires el Código Contravencional (también llamado Código de Convivencia), que establece en su Artículo 72 como conducta típica en materia de ruidos molestos el "perturbar el descanso, la convivencia o la tranquilidad pública mediante ruidos que por su volumen, reiteración o persistencia, excedan la normal tolerancia".
A su vez, la Ordenanza 2976/90 dispone que: "ruido" es cualquier sonido que ocasione molestias y/o perjuicios a la salud, bienestar o actividades de la población. Sin dejar de mencionar el recientemente modificado Régimen de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires, Ley Nº 451, que establece en el punto 1.3.3 y 1.3.4 del Capítulo III denominado "Ambiente", la responsabilidad del establecimiento o inmueble, inclusive del Consorcio de Propietarios desde el que se produzcan ruidos u olores por encima de los niveles permitidos en el primer caso y que excedan la normal tolerancia en el segundo, fijando sanciones tales como multa, inhabilitación o clausura.

¿Cómo se denuncia?

A la hora de efectuar las denuncias por ruidos, conviene tener a mano testigos que puedan acreditar las características de los mismos, pero no es excepcional.
Como primera media conviene llamar al comando radioeléctrico de la Policía Federal (911 en el caso de la C.A.B.A.) y solicitar que se presenten. Eso sí: éste es un procedimiento "de forma" y eventual. Para ir más lejos y formalizar el reclamo, conviene que el "denunciante" se apersone a la dependencia policial más próxima a su domicilio y se convierta en "demandante".
También se puede acercar al Centro de Gestión y Participación Comunal de su barrio (CGPC) de lunes a viernes de 7,30 a 20,30hs, sábados, domingos y feriados de 8 a 20hs.
En caso de presentar la denuncia telefónicamente a través del 0800-999-2727, deberá declarar su número de DNI, el teléfono desde donde hace la llamada y el domicilio para verificar la veracidad de la denuncia (los datos se mantienen en reserva).
También puede hacerlo vía Internet: www.buenosaires.gov.ar/guiaba/reclamos_online.php
Por otro lado, puede denunciarse la situación ante la Justicia Contravencional y de Faltas, llamando al 0800-333-47225 (0800-FISCAL), Secretaría de Atención Ciudadana (dependiente de la Fiscalía de Cámara de Apelaciones ante lo Contravencional y de Faltas), las 24 horas del día o presentándose ante la Comisaría respectiva.
Otra instancia es la Mediación Comunitaria, consultando en el CGP Comunal o en el Programa de mediación Comunitaria en Lima 221 Piso 3º de Lunes a Viernes de 10 a 18hs, Tel.: 5371-4936
Por otro lado, si los ruidos provinieran de actividades industriales o comerciales, la Autoridad de Aplicación de la Ordenanza Nº 39025/83 (Código de Prevención de la Contaminación Ambiental) es la Dirección General Control de la Calidad Ambiental (DGCCA) la cual regula "la problemática de trascendencia de ruidos molestos a fincas linderas provenientes de actividades habilitadas o habilitables. La normativa establece los límites permitidos para la trascendencia de ruidos, según el horario y la zonificación que de acuerdo al Código de Planeamiento Urbano corresponda al inmueble afectado". El reclamo o denuncia correspondiente se puede realizar llamando al 0800-999-2727, iniciando su reclamo on line o a través del CGPC de su barrio. También puede presentarse en Ortiz de Ocampo 2517, área Mesa de Entradas Lunes a Viernes de 9 a 14hs.
Gustavo Karcher/.
www.losconsorcistas.com.ar


Fuentes y Bibliografía Consultada:

 

Frases que hacen historia

Que uno meta alguna vez en su vida un poco de batifondo, no pareciera ser algo grave: a nadie se le escapa "un día de desubicado". Un cumpleaños, una reunión de amigos, un divorcio a la italiana… bien merece una canita al aire. Pero convertir ciertos hábitos en rutina, eso sí que linda con lo llanamente patológico.
La siguiente es una serie de estilos evasivos típicos de los que, muy a nuestro pesar, nos sacan canas verdes. La idea siempre es "minimizar, ningunear, ridiculizar, racionalizar y derivar", pero nunca hacerse cargo: ¡JAMAS!
  • "Nosotros no somos, son los de arriba" (ellos nunca son, siempre la culpa es de otros).
  • "¿A qué hora querés que lo haga, che?", (domingo a las 3 de la madrugada, ¿te parece bien? porque ahora son las 11 de la noche, ¿viste?).
  • "Fueron unos golpecitos, nada más" (estuvo todo el santo día golpeando).
  • "Y bueno, qué querés que le haga: ¡es inevitable!" (inevitable va a ser cuando te llegue la Carta Documento, vas a ver).
  • "¡No es para taaaantoooo…!" (nooo… ¡qué va!).
  • "¡Ustedes son muuuy susceptibles!" (sí, la verdad que sí; y vos una cretina).
  • "Qué… ahora resulta que no puedo escuchar la radio…" (por lo menos, si no escuchara esa radio tan gorila…).
  • "¡Si yo ese día no estaba… psss…!" (una de dos: o el tipo se hace el otario o es un pata de lana).
  • "¿Y vos, quién sos?" (el típico prepotente que te ningunea).
  • "A mí, nadie me hace callar, ¿entendiste?" (bueno… si vos lo decís… mejor nos vemos en la corte).
  • "Es que a mí, ¡me encanta cantar!" (sí, veo: por los pasillos; en el pulmón de manzana; cuando salis, cuando entrás, cuando te bañas… a propósito: ¿nunca nadie te dijo que desafinás de lo lindo y cantás con la nariz?)
 

Aspecto psicológico de los bullangueros

  •  
    • Se la pasan dando envidia con sus alaridos.
    • Hacen crujir la cama como si fuera un barco pirata encallado.
  • Los sordos:
    • Esos que a las 7 de la mañana se ponen a picar ajos sobre una tablita combada.
    • Esos que hablan a los gritos desde una habitación a la otra.
    • Esos que ponen la radio en este cuarto y lo escuchan desde el otro.
    • Esos que de a poco, van subiendo el volumen del televisor hasta sacarnos locos.
  • Los amantes fervorosos: 
  • Los fanáticos:
    • Todo el barrio se tiene que enterar de que les gusta el rock, la ópera, el tango o la cumbia villera.
    • Los que gritan cada gol como si estuviesen en la cancha.
    • Los que hablan apasionadamente e intimidan hasta a las plantas.
    • Le hablan al hijo como si éste fuese un idiota: "totito de mamá, y de papá; cuchi-cucu mi bebito…".
  • Los aburridos:
    •  
    • Todos los días tienen algo que hacer, y por desgracia, lo hacen con alguna herramienta irritante y en las horas más inciertas.
    • Lavan el auto a cualquier hora y ponen la radio a todo lo que da para que todo el barrio se entere la basura que escucha.
    • Se ponen la radio o el televisor todo el santo día para hacerse compañía.
    • Se la pasan narrando en vos alta todo cuanto hacen.
    • Se ponen a regar las plantitas a las 4 de la mañana y uno siente las gotitas impactando en el toldo de abajo o el acondicionador de aire: toc-toc-toc…
  • Los indiferentes:
    • El hijo salta como un desaforado, grita, pelotea, insulta… pero para ellos eso no puede joder a nadie, ¡si el nene es un síntoma de salud!; ¿no ve que encima es un santo?
    • El perro ladra, ladra, ladra… pero ellos como si nada.
    •  
    • El perro llora… llora… llora… y claro, si lo dejan todo el día encerrado y los fines de semana se van al club a desestresarse.
    • No corren los muebles, "los arrastran". ¡A ver si alguien les regala un par de regatones o unas topetinas che!
    • Los que dejan jugar a sus hijos dentro del edificio con tal de que no jodan en casa. "¡Pica a todos los chicos que están debajo de miii… ventanaaa! (desde hace mil horas, grrr….)"
    • Los que ponen piletitas en las terrazas o los patio-pulmón del edificio para que los pibes se entretengan y te arruinan las horribles vacaciones que tuviste que pasar en tu casa.
    • Los que, con joder con sus propios hijos no les alcanza, e invitan a piletear a los amigos de sus hijos, a los hijos de los vecinos, al hijo del portero, al hijo del hijo el hijo…
  • Los psico-sicóticos:
    •  
    • Le gritan al perro como si éste los entendiese y fuera a hacerles caso; algunos, para peor de males, le gritan en alemán: ¡Genug! (Basta); ¡Bis! (Arriba); ¡Down! (Abajo); ¡Sit! (Sentarse); ¡Heben Sie das Bein! (Levante la patita); ¡Schweigen! (silénciese)… En general son los que tienen serios problemas de autoridad… (y de pronunciación germana).
    • Conversan con sus mascotas y les hablan como si además de entenderles, éstas fuesen idiotas.
    • Los que discuten por cualquier cosa y parece que todo termina en tragedia. "Por mí, ¡mátense! Pero que sea de 9 a 12 o de 16 a 20, porque si siguen así, los mato yo."
    • Alguna vez alguien le tuvo que haber dicho, pobre hombre, que ese que está en el televisor no es una persona sino una imagen. Y que por más que lo insulte, no lo oye. "¡Ey, don Gaetano! ¿Me oye? El señor no lo escucha don Gaetano; ¡es una imagen: I-MA-GEN!"
  • Los usurpadores:
    • Como no tienen un mango para irse de vacaciones, pusieron una piletita en la terraza común del edificio; "es una piletita nomás, y es para que los chicos se entretengan, ¿cuál es el problema, eh…?" Ninguno señora, ninguno.
    • Ya sabemos que hace calor y que tu departamento es muy chiquito. ¡No me lo digas más! Pero si va a abrir la puerta de su casa, póngase pantalones y baje el volumen, che, que se escucha todo desde la puerta de calle. A propósito: ¿en qué parte de mi casa termina la suya?
  • Los insomnes:
    •  
    • Nadie sabe cómo ni porqué, se los siente durante toda la noche deambulando por su casa, caminando con los talones como marchando, abriendo y cerrando la heladera…
    • Se levantan antes de que cante el gallo, prenden la radio para hacerse compañía o se ponen a hacer arreglos para despuntar el vicio.
    • O se la pasan toda la noche mirando televisión o escuchando la radio. "Bajito", aclaran. "Bajito". ¿Y yo, cómo pensás que me di cuenta, eh?
  • Los expresivos:
    •  
    • Abren los postigos y cierran las puertas a las trompadas. El día menos pensado se les viene el edificio encima.
    •  
    • Usan esos tacos aguja así de finitos como si su casa fuese un salón de fiestas o ellas fuesen la Cenicienta. "¡Ya sé que te lo exigen en el trabajo! Pero ¡ponételos antes de salir, querida! ¿Tanto te cuesta entender que en casa todavía estamos durmiendo a las seis de la mañana?"
  • Los solidarios:
    • Invitan a todos los amigos a pasarla bomba en su departamento. Y es verdad: todos la pasan ¡réquete guau! Todos… menos los que vivimos en el mismo edificio.
    • La idea era juntarse para estudiar toda la noche, pero claro… la noche estaba en pañales y alguien tenía que cambiárselos, ¿verdad? 

    Fuente:  Sitio Web Los Consorcistas.
    http://www.losconsorcistas.com.ar/archivos/ruidos_molestos.html

viernes, 12 de octubre de 2012

acúfenos en las artes: El premio T.S:Eliot en poesía

The T.S. Eliot prize for poetry

The (other) cocktail party

Jan 17th 2012, 17:23 by E.H. | LONDON
POETRY awards are not known for igniting controversy.
But this year, the T.S. Eliot Prize caused a stir worthy of the poet it is named after.


Two poets, Alice Oswald and John Kinsella, dropped out of the shortlist in December in protest against corporate sponsorship from Aurum, an investment firm, of the Poetry Book Society (PBS), which administers the award. (The three-year sponsorship arrangement came after PBS lost its Arts Council funding.) 
This boycott caused something of a public furore, not least because the £15,000 prize money is still donated separately by Valerie Eliot, the poet's surviving widow and the biggest sponsor of the award.

 Suddenly an event of marginal interest in the literary world had become a subject for the national press.
 
This may go some way to explain the slightly muted celebrations at the prize announcement in London last night, as many of us couldn't help but be distracted by the drop-outs, rather than the prize itself.

Following on from his earlier Forward prize win in October last year, John Burnside also earned this trophy for his 12th collection of poetry, “Black Cat Bone”.
 

He is the third poet to win both in one year, after Sean O'Brien in 2007 and Ted Hughes in 1998.
Giving him the award, Gillian Clarke, a poet and chair of the judges, praised “Black Cat Bone” as “a book of great beauty… it moves with faultless cadence.”

Mr Burnside writes “mysterious but not obscure poetry.
He is private but lets the reader in,” making his work “all the more thrilling for not being easily fathomed.”
Mr Burnside's poetry may not be easily fathomed, but he is easily one of the best loved out of the shortlist. As we wrote of Mr Burnside's work when he won the Forward:
Mr Burnside concentrates on the inner life of the everyday, of “the legends we made / of passing cars, or switchyards in the rain”. It is the “sweetmeat of a heart / you thought would never grieve” that preoccupies Mr Burnside—and it is such longing and grieving that make his poems seem so tantalisingly fragile.

In giving Mr Burnside the award, the judges have made a bold move. They have recognised the strength that comes with seeming tentative.
At the prize readings the night before the announcement, held in the Southbank Centre's cavernous Royal Festival Hall, his short reading of five poems (and his confession that “I tend to rely on late-night television for my inspiration”) stood out for his easy manner and quiet poise before an audience of over a thousand people.


Mr Burnside's acceptance of the award last night was elegantly to the point. Declining to make a speech (and thereby side-stepping the controversy surrounding the event), he read from his poem “Loved and Lost”, which describes how “love divulged is barely love at all: / only the slow decay of a second skin / concocted from the tinnitus of longing.”

This was a fine note on which to end what Ms Clarke described as a “tense and difficult” year for poetry, in light of both the prize's controversy and the loss of public funding in the first place.

 As Mr Burnside quipped before reading his poem: “Perhaps it's better to have loved and won?”

Fuente: The economist
http://www.economist.com/blogs/prospero/2012/01/ts-eliot-prize-poetry

De la redacción:  
el poema completo:

Loved and Lost
                                     - John Burnside

Give me a childhood again and I will live
as owls do, in the moss and curvature

of nightfall
                -glimpsed,
but never really seen,

tracking the lane
to a house I have known from birth

through goldenrod
and alstroemeria;

while somewhere,
at the far edge of the day,

a pintailed duck
is calling to itself

across a lake,
                    the answer it receives

no more or less remote than we become
to one another,

                     mapped,
then set aside till we admit

that love divulged is barely love at all:
only the slow decay of a second skin

concocted from the tinnitus of longing.


Amado y perdido 
 - John Burnside

Dame una infancia de nuevo y viviré vislumbrando
como los hacen los búhos, en el musgo y  en la curvatura
de la caída de la noche
                 -
pero realmente nunca visto,
seguir el camino
a una casa que he conocido desde mi nacimiento
a través de la calle de oro
y alstroemeria;
mientras que en alguna parte,
en el borde más alejado del día,
un pato "pintailed"
se llama a sí mismo
través de un lago,
                     la respuesta asignada que recibe
es ni más ni menos remota que cuando nos convertimos en
el uno al otro,
                    
dejemos a un lado hasta que admitamos
que el amor divulgado es absolutamente apenas amor ,
sólo la lenta decadencia de una segunda piel
inventada del acúfeno del anhelo.

jueves, 4 de octubre de 2012

Isoflurane blocks temporary tinnitus

Research paper
AUTHORS
  • Institute of Neuroscience, Department of Psychology, 1254 University of Oregon, Eugene, OR 97403, USA

Abstract

Temporary tinnitus is a common consequence of noise exposure, and may share important mechanisms with chronic tinnitus

Noise-induced hearing loss is the most prevalent cause of chronic tinnitus

The reversibility of temporary tinnitus offers some practical experimental advantages. 

We therefore adapted a behavioral method based on gap detection to measure temporary tinnitus following brief acoustic trauma. 



Although anesthesia is often used during acoustic trauma exposure, many anesthetics can protect against noise-induced hearing loss.



Whether anesthesia during acoustic trauma affects temporary tinnitus therefore remains an open question that directly affects experimental design in tinnitus studies. 

Here we tested whether anesthetizing rats with isoflurane during trauma had any effect on tinnitus

We found that gap-detection deficits, a behavioral measure of tinnitus, were 5 times stronger and lasted 10 times longer when isoflurane was not used. 

This suggests that isoflurane largely prevents temporary noise-induced tinnitus.

Highlights

► We used a behavioral gap-detection method to measure temporary tinnitus in rats following brief acoustic trauma. 
► We tested whether anesthetizing rats with isoflurane during trauma had any effect on on tinnitus
► We found that tinnitus was 5 times stronger and lasted 10 times longer when isoflurane was not used. 
► These results suggest that isoflurane largely prevents temporary noise-induced tinnitus.

Figures and tables from this article:
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Fig. 1. Gap detection measure of temporary tinnitus. a) Example of startle responses (arrows) of an animal to a white noise burst embedded in background narrow-band noise. Top panel shows the startle response to the noise burst presented in isolation (black lines: 20 individual trials; red line: mean across trials; grey line: stimulus). Stimulus is clipped. Bottom panel shows that the startle response is reduced when the white noise burst is preceded by a 50 ms gap in the background noise. Startle response amplitude is in arbitrary units. b) Peak startle response amplitudes for the raw data shown in (a). Black circles: 20 individual trials; grey dots: mean across trials; *indicates that the gap caused a significant decrease in peak startle amplitude (p < 10−2). The decreased startle response demonstrates successful gap detection by the animal, with a tinnitus index (see Methods) of 0.0002 (i.e., no tinnitus). c) Schematic of time course for a typical experiment (G: gap detection task, N: noise detection task. Blocks of tasks were repeated (indicated by…) until performance returned to baseline. (For interpretation of the references to colour in this figure legend, the reader is referred to the web version of this article.)
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Fig. 2. Isoflurane blocks temporary tinnitus. a) Time course of temporary tinnitus following brief noise trauma. Animals (n = 10) were not anesthetized with isoflurane during pure-tone trauma. Note that tinnitus index rose sharply after trauma and remained elevated for hours. Symbols in a, b, e, f indicate different animals. b) Time course of tinnitus when animals were anesthetized with isoflurane during noise trauma. These are the same 10 animals as in (a), but tested at least 2 days apart. c) The maximum tinnitus index was significantly greater when isoflurane was not used (p < 10−2). d) Tinnitus duration was significantly longer when isoflurane was not used (p < 0.05). Tinnitus duration was defined as the amount of time that the tinnitus index exceeded 0.05. e) A reduction in %GPIAS (consistent with presence of tinnitus) showed a similar time course as the increase in tinnitus index in (a) for animals not anesthetized with isoflurane during trauma. f) Animals anesthetized during trauma showed no reduction in %GPIAS. g) The maximal change in %GPIAS from baseline was significantly greater when isoflurane was not used (p < 10−2). Error bars in c, d, g indicate standard errors of the mean.
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Fig. 3. Narrow band noise detection thresholds. a) Example of startle responses of an animal to a white noise burst without any background noise. In the top panel, the white noise burst is presented in isolation. In the lower panels, the burst is preceded by a narrow-band prepulse, with the prepulse level indicated at left (prepulse bandwidth was ⅓ octave and center frequency was 6 kHz). Note that the startle response was progressively reduced as the prepulse level was increased. Startle response amplitude is in arbitrary units. b) Peak startle response amplitudes for the raw data shown in (a). Black circles: 20 individual trials; grey filled circles: mean across trials; *indicates that the prepulse caused a significant (p < 0.05) decrease in peak startle amplitude. We used the lowest prepulse level that significantly reduced startle as an estimate (upper bound) of detection threshold (50 dB in this example). c) Time course of detection threshold, expressed as dB relative to the background noise level used in the gap detection task. Detection threshold averaged −19 ± 6 dB and never exceeded −5 dB, indicating that animals could always hear the background noise used in the gap detection task.
Corresponding author contact information
Corresponding author.
Fuente: 

martes, 2 de octubre de 2012

Hiperacusia en las artes: David Cabido Lopez » Fighting against hyperacusis



David Cabildo Lopez

I am an artist, based in Southern Spain (Almería).

The main topic of many of my paintings is hyperacusis. Hyperacusis is a rare hearing condition that means a low tolerance to normal and loud sounds.



 This condition implies that the hyperacusis sufferer is isolated from the world and it is hard for him or her to lead a normal social life (there is too much "noise" at a bar or restaurant, in the cinema, etc).

 
 
Many of my paintings and drawings try to reflect the typical headache that hyperacusis sufferers get after being exposed to a loud sound.

 
In the future I wanna explore and depict both the physical damage and the social isolation that a hyperacusic person suffers as a result of not being able to put up with noise.
 
 

Vestibular Hyperacusis

Are you sensitive to certain sounds?

 
Hyperacusis is the perception of an unusual auditory sensitivity to some environmental noises or tones.
The particular symptoms of cochlear hyperacusis and vestibular hyperacusis can help physicians and audiologists distinguish between the two disorders.
The effects of hyperacusis can range from a mild sense of unease to a complete loss of balance or upright posture with severe ear pain. In serious cases, it can cause seizure-like activity in the brain.

Hyperacusis can be associated with auto-immune disorders, traumatic brain injury, metabolic disorders, and other conditions.

It has not been sufficiently studied in the adult population and is often ascribed to psychological conditions rather than being recognized as a physiologic symptom of cochlear or vestibular damage.

The hearing and balance systems of the inner ear are interconnected.
Both systems are filled with fluid whose movement stimulates tiny sensory cells.
Sounds are detected as energy vibrations; the human cochlea can hear best the frequencies associated with speech. The balance system uses lower-frequency sensations to help maintain posture in relation to gravity.
Hyperacusis is an abnormal condition in which the complex electrical signals generated by sound vibrations are misinterpreted, confused, or exaggerated.
The signals coming in are identical to those that present to a normal ear, but the reaction in the abnormal system is markedly different: for example, the sounds in a quiet library may seem like a loud parade to a person with hyperacusis.

Cochlear vs. vestibular hyperacusis

With cochlear hyperacusis, subjects feel ear pain, discomfort, annoyance, and irritation when certain sounds are heard, including those that are very soft or high-pitched.

Most people react by covering their ears or leaving the room. Severe emotional reactions may also occur; crying or panic reactions are not uncommon.

In vestibular hyperacusis, exposure to sound can result in falling or a loss of balance or postural control.

Such disturbances have been called by various names, including Tullio’s syndrome and audiogenic seizure disorder. Some of the same reactions as with cochlear hyperacusis can also occur, along with sudden severe vertigo or nausea.

In some cases, vestibular hyperacusis can affect the autonomic system and cause problems such as loss of consciousness, mental confusion, nausea, or extreme fatigue.

In both cochlear and vestibular hyperacusis, headache is common. In addition, many subjects with hyperacusis feel distinct cognitive changes during these exposures and will describe themselves as being “out of myself” or disassociated from reality, unable to take in other stimuli, having an immediate feeling of something being wrong or a sensation of being unwell, or experiencing severe confusion.

What causes hyperacusis?

The physiologic conditions underlying these symptoms cannot be identified with certainty because of difficulties involved with studying the very small inner ear structures without damaging them.
A suspected cause of cochlear hyperacusis involves a loss of the regulatory function provided by the system that conducts impulses along the auditory neural pathways.

In hyperacusis, the mechanism that regulates amplification erroneously magnifies the incoming sounds and noises instead of reducing them.
For example, the sound of a passing car is interpreted as comparableto the roar of a jet engine!
Other possible explanations of cochlear hyperacusis involve brain-chemistry dysfunction or head trauma that damages the chain of tiny bones in the middle ear that amplify sound and help transmit vibrations to the inner ear fluid.

Changes in the transmission of electrical signals along complex neural pathways are also highly possible in cases of head injury.
In vestibular hyperacusis, we suspect that the main pathology results from damage to the nerve cells in the balance system.

These cells may suffer damage from trauma such as head injury, metabolic disruptions due to chemical ingestions (e.g., medications or anesthesia), or circulatory changes due to heart disease or artery blockages.

In addition, autoimmune disease, which can be triggered by many different causes, can harm the balance organ.

Head trauma in a motor vehicle accident can set off an autoimmune reaction in the inner ear that can destroy the nerve cells, often weeks or months after the initial injury.
In one clinic, several serious cases were evaluated where simple soft auditory stimulations of less than 30 decibels (comparable to a mid-pitch musical note played at a very soft level) elicited loss of consciousness and seizures.

All of these patients had suffered head and/or neck injuries in motor vehicle accidents that affected the brain stem and higher areas of the central nervous system.

None of these patients had significant hearing loss or previous balance problems.
One person loses balance and consciousness frequently and must use earplugs and earmuffs all of the time to avoid injury from falling.

Testing and treatment innovations

Special audiologic tests can reveal the presence and severity of cochlear hyperacusis.
Simple tests such as the Loudness Discomfort Level test (promoted for use in hyperacusis assessment by Drs. Pawel Jastreboff and Jonathan Hazell) and balance screening using an audiometer and observation take only a few moments and can yield significant information.
Cochlear hyperacusis can be treated with acoustic therapies such as tinnitus retraining therapy (TRT).

The Jastreboff TRT method is the treatment of choice and can result in recovery of normal or near-normal dynamic ranges of sound tolerance.
Vestibular hyperacusis, however, continues to go untreated or unrecognized in many cases.

When vestibular hyperacusis is recognized, the treatment protocols vary widely, depending on the level of expertise and interest of the treating physician.

Treatment with a low-salt diet combined with anti-nausea drugs still dominates medical approaches, although there are some pioneers—such as John Epley, MD (Portland Otologic Clinic, Portland, Oregon)—who have had promising results introducing anti-inflammatory medicines directly into the cochlear/vestibular system using catheters.
For individuals who complain of loss of balance with exposure to sound, thorough diagnostic testing should be completed in otology, neurology, and audiology offices.

Innovative testing protocols could be devised to provoke or produce the response in a clinical setting.

In the clinic, presenting a tone at 500 Hz and gradually increasing the loudness can often induce vestibular hyperacusis.

It is important that clinicians present tests tailored to the individual patient’s situation.

For example, if someone complains of falling when large vehicles pass by, identifying the specific problem area may require changing a test to include lower-frequency tones at very low volume levels, or narrow-band noise, or even white noise.

A portable audiometer might be used in conjunction with a computerized dynamic posturography test so that various sounds can be presented to induce a balance response.

Another possibility is to utilize electroencephalography (EEG) with an audiometer to present sound stimulation, so that shifts in brain-wave patterns in response to sound can be observed.

We used this strategy in our clinic recently to produce clear evidence of brain-wave anomalies, providing proof to a patient that the source of her troubling symptoms was organic.

Her constant falling and loss of consciousness were based on a physiologic condition, not a psychological one.

These results provided a sense of relief to the patient, whose previous EEG results, without sound stimulation, had been normal.

Adapting clinical assessment tools with the use of various stimuli and then making careful observations may allow medical providers to identify patients with vestibular hyperacusis and to devise better therapeutic strategies.

Fuente: http://vestibular.org/vestibular-hyperacusis
VEDA News,  (800) 837-8428 Phone | (503) 229-8064 Fax | PO Box 13305 | Portland, OR 97213

lunes, 1 de octubre de 2012

“Intervention for Hyperacusis and Reduced Sound Tolerance”.

 Brams

Prof. Craig Formby, 
University of Alabama, will give a CRBLM conference at BRAMS on Monday, October 29th, 2012 at 4pm, entitled “Intervention for Hyperacusis and Reduced Sound Tolerance”.

ABSTRACT
Over the past decade and a half, my colleagues and I have conducted a series of studies to gain a better understanding of hyperacusis and its treatment within the context of a TRT-based intervention program.  

My presentation will:  (1) distinguish hyperacusis from other commonly confused sound-tolerance complaints, related conditions, and supra-threshold symptoms such as loudness recruitment, phonophobia, and misophonia; 
(2) contrast treatment options for hyperacusis in terms of the effects of sound-attenuating verus sound-enhancing interventions; and 
(3) review the concept of an adaptive and plastic central auditory gain control process and its hypothetical role in the hyperacusis phenomenon.  
I will highlight new findings from a randomized controlled trial of the TRT protocol for hyperacusis and parse the individual treatment effects of the sound therapy and counseling components of the treatment protocol.  

These findings reveal that sound therapy can be implemented successfully with counseling to improve sound tolerance, enhance speech understanding, and augment hearing aid benefit for individuals who, before treatment, had reduced sound tolerance and aided benefit.

ABOUT CRAIG FORMBY
Dr. Craig Formby is a Distinguished Graduate Research Professor at the University of Alabama, with appointments in the Colleges of Arts and Sciences, Medicine, and Engineering.   In addition, he holds a university-wide appointment as Director of the Office of Research Faculty Development. Dr. Formby was awarded his doctoral degree in Communication Science from Washington University and the Central Institute for the Deaf in 1982, after which he completed a year of post-doctoral research training in Neurology. From 1983-1990, Dr. Formby served on the faculty at the University of Florida, where he was the recipient of a National Institutes of Health (NIH) career development award. From 1990-2006, Dr. Formby directed audiological services and clinical training  programs at the Johns Hopkins University and the University of Maryland Schools of Medicine, including co-direction of a joint graduate training program with the University of Maryland, College Park.  From 2004-2007, Dr. Formby served in a dual capacity as an assistant dean for research in the University of Maryland School of Medicine and as an assistant dean in the Graduate School at the University of Maryland in Baltimore, where he established an institutional office for post-doctoral scholars. Dr. Formby’s sponsored research has been continuously funded since 1987 by federal awards from the NIH, the National Science Foundation (NSF), and the Department of Defense (DoD).  His recent research funding includes a pair of NIH awards to elucidate mechanisms and treatments for sound tolerance problems, with a primary focus on hyperacusis.  Dr. Formby currently serves as the PI and Study Chair for an ongoing randomized controlled trial of Tinnitus Retraining Therapy, which is the only active definitive Phase III trial currently sponsored by NIDCD. Dr. Formby is a past editor for the Journal of Speech, Language, and Hearing Research, and is a fellow of the Acoustical Society of America.