| Dolor desagradable por causa del estrés | |
| Bertha Sola | Bienestar | 2011-02-12 | Hora de creación: 10:02:24| Ultima modificación: 10:59:24 |
El estrés activa los músculos de la masticación produciendo efectos dentro del oído como zumbidos, sensación de oídos tapados y en algunos casos dolor de oído. Hoy en día, todo el mundo vive bajo un estrés constante. El exceso de trabajo, las aspiraciones no satisfechas, la ansiedad y la competencia han originado que se viva bajo una presión llamada estrés. Desafortunadamente, el estrés no sólo se vive en un contorno social, sino que ha traspasado las fronteras de la calidad de vida de las personas, principalmente en la salud.El estrés es solo una respuesta al mecanismo de defensa que tiene el cuerpo, pues sirve para enfrentar demandas difíciles de la vida diaria. La manifestación más clara de una persona con estrés son las enfermedades que llega a tener: del corazón, dolores de cabeza, gastritis, colitis, ulceras, y hasta dolores de oído. Pero, ¿cómo está relacionado el oído con el estrés? El estrés es un estado de gran tensión nerviosa, el cual produce tensión muscular que involucra, de manera directa, a los músculos de masticación y el cuello; es decir, rigidez en la nuca y cara. El oído y su estructura anatómica se relacionan con el sistema masticatorio a través de varias formas: por la proximidad que tienen entre ellos, por músculos en común y por vías neurológicas. En un oído medio normal existen estructuras óseas que comunican el oído interno y externo, que están unidos por músculos entre si, articulaciones, ligamentos y por la membrana timpánica. El estrés tensiona los músculos de la masticación y produce daño en el oído como zumbidos, sensación de oídos tapados y dolor de oído. El oído también puede tener dolor a causa de la excesiva actividad muscular del sistema masticatorio; esto debido a la contractura de los músculos de la mandíbula, lo que ocasiona que los dientes y los molares choquen entre si durante la noche, lo cual origina dolor y mal funcionamiento de las estructuras de la articulación temporo-mandibular. El doctor David Nuñez, miembro de la Federación Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello AC, comenta al respecto: “Muchos son los aspectos que demuestran el vínculo existente entre el estrés y el oído. El estrés incrementa la tensión muscular en cabeza, cuello y espalda que conectan en el sistema masticatorio y el oído”. Las estadísticas demuestran que la excesiva presión que se ejerce en los dientes y mandíbula durante la noche, puede causar dolor en el oído. Ante tal situación, la Federación Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello A.C. (FESORMEX), exhorta a la población a tomar las medidas necesarias para disminuir el estrés. Y, aunque reconoce que es difícil erradicarlo, mantiene firme su postura de que posible controlarlo. Con respecto al daño que el estrés puede originar en el oído, la Federación da los siguientes consejos:
Fuente: http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=560242 | |
Se me antoja pensar que entre las muchas mentes que han tenido curiosidad por saber noticias divinas, algunas habrá que se hayan preguntado por qué dios es dios.
Como puede observarse por la grafía, por esta vez al menos, solamente me refiero a los dioses humanos, que no estamos ni mucho menos en el monoteísmo sino en un politeísmo galopante, que los dioses emergen imposibles de contener desde las mismas raíces del ser humano, que 'esto', es decir el planeta y no digamos nuestro entorno, está lleno de diosecillos endiosados que todos conocemos aunque a la hora de la verdad nos callamos y no los señalamos, que en eso consiste nuestra cobardía y su vanagloria.
Los síntomas pueden ser varios, pero lo más general es que con mayor frecuencia, lo que con insólita fuerza late es la megalomanía.
Megalómanos mentales en el fondo de la cuestión pero con inmediata proyección, seguramente, a lo formal. La forma es el último asiento de la megalomanía.
La megalomanía acecha a la divinidad para vestirse sus oropeles. Todas las pasiones humanas llevan implícita su traducción, y en este caso, esa traducción consiste en caminar por las anchas avenidas del 'kolosalismo'. En el megalómano, son fáciles de conocer tanto sus proyectos como sus producciones.
Todo 'kolosalismo' resulta ser emblemático. «Por sus 'kolosalismos' los conoceréis», pero la pregunta más importante es la que se formula indagando sobre cómo se forman esos diosecillos. Cuando se sabe el origen de los dioses (y para ello no hace falta leer ni a Cicerón ni a Boccaccio, expertos en la materia) basta solamente con conformar un silogismo de rango básico o darle vuelta a la pregunta e indagar excavando y escarbando en el potencial de si puede alguien no convertirse en dios cuando se le viste con dalmática de tantos halagos como hemos visto vestir a algunos, que la más fácil masticación, aun con dientes mellados, es cuando el bocado está revestido (y no sé si decir también que 'revenido'), de azúcares vanidosos que suelen ser siempre tan digestibles, con lo que la operación translativa se nos hace tan sencilla, tan asimilable, tan indehiscible, y la traducción (más bien sinonimia) es que la vanidad hace dioses, y el antropo divinizado se muestra, como en un nuevo Sinaí, por vías del kolosalismo.
Jorge y Fernando. En viejos tiempos del cómic, alguno quedará todavía para contarlo (yo, entre ellos), Jorge y Fernando eran dos jóvenes aventureros encuadrados con su pantera, en la Patrulla de Marfil, a las órdenes del capitán Cordón, pero es éste, únicamente una pincelada gratuita y sin venir a cuento, ya que estos Jorge y Fernando de los que vengo a hablar ahora, nada tienen que ver con aquella patrulla y contaré que, cuando los encontré el otro día, estaban ahí, en la plaza que se abre frente a la Iglesia de San Ignacio, en el Gros más puro y duro, hablando, sobre todo de literatura, como en ellos es habitual, y, concretamente, en ese momento, de 'Madame Bovary'.
Por si no se supiere (aunque sí lo sabemos, y bien, todos), hay en esta ciudad donde resido y vegeto, una muy mala costumbre (entre otras muchas), que nos hace sufrir en manifiesta crueldad, a los que vacilamos al charlar a pie enjuto, es decir sin mojarnos con la ayuda de bastones o paraguas, el pensamiento andando y desandando entre el miedo y la zozobra de caer redondos, altos los acúfenos pese a los sinapismos de la razón que no quiere percatarse de su existencia.
Y, hablando así en esa esquina de la plaza, entre efluvios vegetales procedentes de la frutería cercana, mientras la mañana discurría y transcurría en declive hacia la tarde ya tangible, ahí estaban Jorge y Fernando hablando sobre la amenidad o no de 'Madame Bovary', no de sus aventuras o desventuras o de su proyección o sociológica o sexológica, etc., que de ello nos hizo saber en primera instancia el llamado Gustave Flaubert (1821-1880) como tampoco del fenómeno del tedio en la burguesía rural y de su precipitado disolvente del matrimonio como nos han hecho ver tantos de sus exégetas, etc., etc.
Acaso de lo que los conspicuos amigos no se percataban en ese preciso momento es de que, en lo que a Flaubert respecta, había que matizar, y mucho, en la confluencia del estilo y de la exigencia escritural de su autor, de sus exquisiteces lexicales y gramaticales de todo tipo, todo lo cual nos llevaba a un desvarío de la traducción en personajes como éste de Flaubert, tan manifiestamente distintos, comparable, en cierto modo, este intento, con el absurdo, que aquí sí se haría evidente, de tratar de traducir la prosa de un Gabriel Miró a cualquier lengua distinta del castellano original, lo que ni al más descabellado traductor se le ocurriría por saber que sería un total fracaso.
De arquías y monodias. Hecha la ley, hecha la trampa. Hay que reconocer que, muchas veces al menos, cuando Jehová se ponía a hacer cosas, las hacía bien y dejaba perenne ejemplo. Un caso, el concerniente a Babel, episodio incurso a modo de calzador en la Biblia, y que nos hace recordar inevitablemente a los dioses antropomorfos del Olimpo griego y romano.
La ingenuidad de Jehová a lo largo de todas las páginas de la Biblia, se densifica, aún mucho más, cuando sobreviene ese episodio del Jehová punitivo por temeroso y su eficaz ardid ante los proyectos humanos para despojarle del trono, sentimiento que debe de habérseles presentado a todas las arquías que entonan su poder en monodias solemnes y que dejan de canturrear de esa forma cuando vientos contrarios de incontrolables violencias les zarandean y expulsan, como está ocurriendo estos mismos días con el faraón de Egipto, que es en tales ocasiones cuando nos damos cuenta de que estamos ante traducciones inevitables.
fuente: diariovasco.com









Teen hearing loss is up these days. The latest numbers show that hearing loss up from 15-percent of teenagers in 1994, to almost 20-percent in 2006.
The Doctor’s discuss tinnitus and its causes and possible cures on the August 10, 2010 program
Tinnitus is experienced as noises or ‘ringing ears’, when there is no such external noise. It can include many sounds such as ringing, cicadas, buzzing…
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